Mi autobiografía
Nací en la jungla norteña (25 de Diciembre, departamento de San Pedro) un 25 de Mayo de 1981, en medio de la más absoluta miseriacampesina, en pleno apogeo de la dictadura stronista (1954-1989)
Mi familia eligió ponerme por nombre: Julio César. Durante del embarazo de mi laboriosa madre (yo adentro e inquieto), algunos doctores le aconsejaron que no me diera a luz en parto "normal". Qué pasó? En la madrugada del 25 de mayo de aquel año ya no estaba cómodo en esa bolsa de agua caliente. Urgente la trasladaron a mamá -en carreta- hacia el pueblo de Tava'i. Por el camino mamá no pudo más y vine al mundo con la ayuda de mi abuela Julia Díaz, que la acompañaba junto con el carretero y lo dos bueyes (vaya testigo). En homenaje a mi abuela me pusieron por nombre Julio Cesar.
Por suerte no me llamaron Carreto, Bueye, Urgencio o Crepúsculo por lo que fue una madrugada.
Bautismo incompleto:
Mi bautismo fue inconcluso. En el día de mi bautismo había dos "comadres" que no paraban de hablar en una de las esquinas del rancho rústico de la capilla Santa Rosa, que nada tenía de rosa. El cura (Pa'i) enojado por el murmullo, pidió a las mujeres que prestarán atención o salieran a hablar al corredor, caso contrario suspendería la misa. Después de 15 minutos, llegaron atrasadas dos vecinas más. Sin estar enteradas de la advertencia del cura, empezaron a hablar: “che ningo comadre aguaheramö. -che avei, bla, bla”. En ese mismo instante el cura tiró su larga túnica, montó su moto, arrancó y desapareció del lugar para no volver. No terminó el bautismo. Gracias vecina-comadre. Creo que por eso los personajes de la mitología guaraní me acechan todo el tiempo. Ya que salí mal con un sacerdote, quisiera que me bautizara una monja. Si es posible, sin las comadres y nadie más.
Mi niñez:
A los 4 años me quedé con mis abuelos maternos (Julia y Jorge) que vivían yendo y viniendo, perseguidos por la dictadura.
Desde los 5 hasta los 6 años viví con mi casi madrina. A los 6 y 7 años estuve con una tía en un asentamiento campesino, hacia la zona norte de San Pedro, lugar denominado Vy'arenda, que no tenía nada que ver con la felicidad en aquel entonces.
Regreso a casa junto a mis padres y hermanos/as:
A los siete años regresé al hogar, empecé labrar la tierra y yendo a duras penas a la escuela hasta terminar aquella pobre escolar básica a los 13 años.
Vida campesina:
Desde los 7 años labre la tierra como un gladiador tercermundista: desnutrido y descalzo; enfrentando el calor y el frío en la más absoluta miseria; sin oportunidad de recreación que por derecho me correspondía.-Hay una famosa frase que dice: "Era feliz y no lo sabía"; yo le agrego un IN a feliz "Era infeliz y no lo sabía"
Actividad sabatina;
Desde los 7 y hasta los 13 años, montado en mi burrito Pitogue a las 4 de la mañana -con frío, calor o lluvia- nos íbamos a Tava'i a llevar mis productos: mandioca, manteca, porotos, etc. Con la ganancia comprábamos algunas cosas para cubrir lo básico en la casa. Me caí tantas veces de aquel querido Pitogue (que en paz descanse en algún frigorífico de Asunción), me trae alguna tristeza el fin de la historia de mi compañero Pitogue, en muchas madrugadas converse con él a pesar de que nunca me respondió con palabras pero si con aliento de fuerza para llevar mi carga hasta Tava'i.
Nuevamente el abandono del hogar;
Una vez culminada la primaria tuve que dejar nuevamente a quienes amaba: mi familia. Pero todo tenía sentido, porque fui detrás de la aventura de la educación secundaria. En ese tiempo anduve entre Ciudad del Este, Asunción, Pedro Juan Caballero y mi querido Tava'i (25'). En esa aventura de miseria aprendí a hablar portugués y vagamente español (que hasta la fecha no logro domar del todo).
Tuve la buena o mala suerte de trabajar como: ayudante albañil, ayudante mecánico, gomero, vendedor de ensalada de frutas, quinielero, carretillero en el corazón de CDE, guaino de carrera (cuantas caídas), guarda de colectivo, barrendero, jardinero, peluquero y por excelencia agricultor que abandoné a los 18 años pero que podría retomar más adelante.
Hambre;
En toda esa historia solamente una vez pasé hambre cuando tenía 15 años, pero gracias a dos plantas soporté el hambre y no salí a robar. Gracias a las frutas de mandarina que cada vez que comía me producía mas hambre que satisfacerme y al aguacate por su generosidad de frutas que estaba ubicado en el patio trasero de mi alquiler, estas dos plantas me dieron fuerza por una semana.
Mi historia no es para sentir pena hacia mi persona, quiero que se entienda que historia como ésta hay miles en Paraguay y no dejo de soñar que un Paraguay mejor es posible.
Ahora se viene mi biografía que le gusta al sistema que nos maneja.
Julio Nuñez:
Nacido en San Pedro en el distrito de 25 de Diciembre.En el año 2007 culminó su carrera de Psicología, en el 2009 realizó su post grado. En el año del Bicentenario publicó su primer libro con Felipe Méndez. Actualmente es estudiante de Diplomacia en la UNINTER.Es Gerente de una prestigiosa empresa privada.
Esta historia tendrá una página siguiente..

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